Ventanas smart de aluminio en Málaga: tendencias 2025
Descubre las novedades 2024-2025 en ventanas de aluminio con tecnología smart: sensores, ventilación automática y contr…
Si vives en Bilbao, ya sabes el combo: humedad, viento y días en los que la calefacción parece que trabaja horas extra. En 2025 se está viendo un cambio claro: cada vez más gente está pasando de doble a triple vidrio en ventanas de aluminio, no por capricho, sino por pura comodidad en casa. ¿Te suena eso de acercarte a la ventana y notar “pared fría”? Con triple vidrio, esa sensación baja mucho porque el interior del cristal se mantiene más templado. Y no es solo teoría: en pisos de Indautxu o Deusto, donde las fachadas dan a calles con tráfico, el salto también se nota en el ruido.
Lo que suele enganchar a la gente es el conjunto: menos corrientes, menos condensación en el perímetro y una casa más estable, sin esos cambios bruscos de temperatura entre salón y pasillo. Ojo, no es magia: si el marco y la instalación están mal, el triple vidrio no te salva. Pero bien montado, el resultado es bastante inmediato: cierras la hoja y el piso se “apaga” un poco, como cuando cierras la puerta de un coche.
Te pongo un caso típico: salón con ventanal grande orientado al norte, y sofá pegado a la ventana porque no hay otra distribución. Con doble vidrio, acabas tirando de manta o subiendo el termostato. Con triple vidrio en aluminio, si eliges un perfil con rotura de puente térmico decente, el sofá deja de ser “zona fría”. Ahí está el quid: triple vidrio + buen perfil es lo que marca la diferencia, no solo el número de cristales.
¿En qué te tienes que fijar en 2025? Primero, en el espesor real del vidrio y las cámaras: muchas configuraciones van tipo 4/14/4/14/4 (por ejemplo), y ese reparto importa. Segundo, en el tipo de vidrio: bajo emisivo ayuda a que el calor no se te escape en invierno, y si la calle es ruidosa, una composición asimétrica (cristales de distinto grosor) suele aislar mejor que “tres iguales”. Tercero, en herrajes y cierre: si la ventana no ajusta bien, notarás silbidos con el viento de Bilbao y se te va al traste el confort.
Aquí viene lo práctico: en Bilbao no falla, si hay humedad fuera, cualquier punto débil se nota dentro. Por eso, más allá de elegir triple vidrio, lo que separa una buena reforma de una chapuza es cómo se instala. ¿Te han dicho alguna vez “te lo pongo en una mañana y listo”? Desconfía si no hablan de sellados, premarcos o de cómo van a resolver los encuentros con la persiana. Un error típico: dejar puentes térmicos en el contorno porque se rellena “a lo rápido” y luego aparece moho en las esquinas. Con una instalación bien hecha, la junta perimetral queda sellada y protegida, y la ventana no “respira” por donde no debe.
Otro punto muy de aquí: si tu vivienda tiene fachada expuesta y pega el viento, pide que revisen la estanqueidad (clase de aire/agua) y no solo el “se ve robusta”. Y si estás en una calle con autobuses o motos, no te quedes en el cristal: la permeabilidad al aire y el ajuste del cierre son medio aislamiento acústico. Al final, el objetivo es simple: que en 2025 cierres la ventana y tu casa suene y se sienta como un lugar tranquilo, incluso cuando fuera esté lloviendo a cántaros.
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