Ventanas de aluminio minimalistas en Barcelona: 2024
Descubre las tendencias 2024-2025 en ventanas de aluminio en Barcelona: perfiles más finos, mayor aislamiento y diseños…
En Vigo, 2025 viene con un tema que ya no es solo “para quedar bien”: cada vez más obras y reformas preguntan por perfiles de aluminio de baja huella. ¿Por qué ahora? Porque entre presupuestos más ajustados, clientes más informados y licitaciones que piden trazabilidad, el “¿de dónde sale este aluminio?” empieza a importar tanto como el color o la serie. En la práctica, esto suele significar dos cosas: aluminio con alto contenido reciclado y procesos con menos consumo energético (y con papeles que lo acrediten). Te pongo un ejemplo real de obra: cambias carpinterías en un piso de Navia y el cliente no solo quiere que cierre bien y no condense; también te pregunta si hay certificado de origen y qué pasa con el aluminio viejo. Si eliges un perfil con documentación clara, puedes responder sin dar rodeos y, de paso, encajar mejor cuando el arquitecto está midiendo puntos por sostenibilidad. No es magia: sigue habiendo series más caras y otras más básicas, pero lo nuevo es que la baja huella se está metiendo en la conversación desde el primer día.
Vale, pero tú lo que quieres saber es: ¿se nota en el día a día o es solo etiqueta? Se nota, sobre todo si trabajas con sistemas bien resueltos. En perfiles de baja huella que vienen bien extruidos y con tolerancias finas, el montaje suele ir más limpio: menos ajustes raros, menos tiempo peleándote con escuadras y, por tanto, menos desperdicio. Y eso, en una reforma en Coia donde el hueco “no está a plomo ni por casualidad”, se agradece. Además, cuando combinas un buen perfil con rotura de puente térmico y un vidrio adecuado, el salto en confort es tangible: menos pared helada junto a la ventana y menos “chorretes” de condensación en mañanas húmedas. Aquí lo clave es no mezclar conceptos: baja huella no significa peor prestación. De hecho, muchas gamas que apuestan por reciclado van de la mano de mejor control de proceso y documentación técnica, lo que te evita sustos cuando llega la inspección o cuando el cliente te pide números (Uw, permeabilidad, estanqueidad) y no opiniones.
Si quieres moverte con cabeza, hay tres preguntas que te ahorran tiempo. Primera: ¿qué porcentaje de reciclado tiene el perfil y cómo lo justifican? No vale un “mucho”; pide declaración del fabricante y, si aplica, EPD. Segunda: ¿cómo gestionan el final de vida? En Vigo ya se está viendo que algunas empresas recogen la carpintería vieja o te indican canal de reciclaje; eso te permite decirle al cliente “esto no acaba en un contenedor cualquiera”. Y tercera: ¿qué pasa con acabados? Porque una cosa es la huella del aluminio y otra que luego el lacado o el anodizado te dure en una zona salina. En la costa, conviene preguntar por garantías del acabado y mantenimiento realista: limpieza con agua dulce, periodicidad, y qué productos evitar. Ejemplo típico: cierras una galería en Teis y al año te llaman por manchas; si desde el minuto uno explicas mantenimiento mínimo pero constante, te ahorras discusiones. En resumen: baja huella funciona cuando viene con papeles, buen sistema y expectativas claras. Lo demás son titulares.
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