Persianas de aluminio en Alicante: compra y cuidados
Aprende a elegir persianas de aluminio para tu casa en Alicante: lama térmica vs. estándar, aislamiento, ruido y seguri…
En Granada, la mosquitera no es un capricho: entre noches de calor, ventanas abiertas y ese momento en el que entra “un solo mosquito” (y luego no te deja dormir), se vuelve básica. Lo primero es elegir el tipo según tu rutina. Si abres y cierras la ventana mil veces al día, una enrollable va genial porque sube y baja rápido y no estorba. Si tienes puerta a terraza o patio, sobre todo en pisos con balcón, la corredera es práctica: la deslizas y listo, sin golpes. ¿Y si tienes peques o mascotas? Ahí sí merece la pena pedir malla reforzada, porque la normal aguanta, pero un gato trepando o un niño empujando con un juguete termina pasando factura. Un ejemplo real: en una cocina con ventana abatible, la fija parece “lo fácil”, pero luego te acuerdas de que necesitas sacar el brazo para limpiar o tender; ahí una plisada o enrollable te evita ese engorro. En resumen: piensa en cómo usas esa ventana, no solo en “poner mosquitera”.
El 80% de los problemas vienen de lo mismo: medir mal o pasar por alto cómo cierra tu ventana. En aluminio, un par de milímetros pueden hacer que la mosquitera roce, se salga o quede con holguras por donde se cuelan bichos. Lo más práctico es medir el hueco en tres puntos (arriba, medio y abajo), porque en muchas viviendas el marco no está perfectamente escuadrado. Y ojo con las persianas: si tienes cajón y guías justas, necesitas un perfil que no choque al bajar la lama. Otro fallo típico: elegir una malla muy tupida pensando en “cero insectos” y luego quejarte de que entra menos aire. En Granada, en verano, eso se nota. Yo suelo recomendar equilibrio: malla estándar para ventilar bien y, si hay alergias o mucho polvo, una malla antipolen en dormitorios, pero sabiendo que reduce algo el caudal de aire. También fíjate en el sistema de cierre: imanes o felpudos bien colocados evitan ese huequito lateral que parece nada… hasta que te entra el mosquito justo a las 3:00.
La mosquitera de aluminio aguanta mucho, pero si la tratas a lo bruto, se nota rápido: ruidos al subir, la malla destensada o la guía llena de porquería. Lo básico: una vez al mes (o cada dos si no hay mucho polvo), pasa un cepillo suave o aspirador por las guías y luego un paño húmedo. Si es enrollable, no tires hacia abajo como si fuera una persiana vieja: baja recto y sin golpes para que el muelle no sufra. Si es corredera, revisa los rodamientos: cuando empiezan a “rascar”, casi siempre es suciedad o falta de ajuste, no que esté rota. Para la malla, nada de estropajo ni productos agresivos; agua tibia y jabón neutro, y si hay grasa de cocina, unas gotas de desengrasante suave y aclarado rápido. Un truco muy de casa: si notas que entra aire por un lateral, mira el burlete/felpudo; es barato y cambiarlo te devuelve el cierre “como nuevo”. Y si vives en una zona con mucho viento, asegúrate de que el marco esté bien sujeto: una mosquitera floja vibra, hace ruido y al final se descuadra.
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